Reinicio este “Sin mujeres…” para hablar de secuestros

He ausentado mi pluma demasiado tiempo de este blog, y ya es hora de que retome la trinchera… porque cada día que pasa hay más y más que comentar. Comenzaré hoy por los secuestros en Nigeria.

Unas trescientas niñas y jovencitas han sido secuestradas por extremistas islámicos no hace todavía un mes. Secuestradas en sus escuelitas por un grupo extremista islámico cuyo nombre significa “La educación occidental es pecado”. No es Africa, aunque en Africa el ordeno-y-mando patriarcal impera. No es Nigeria, aunque la corrupción, la desigualdad, el desempleo y la ineficiencia son el pan de cada día. Es el machismo ancestral y perdurable, y el uso armado de la fuerza los que son responsables de este atropello. Es el poder patriarcal que mantiene millones de esclavos – sí ESCLAVOS- la mayoría de estos mujeres, que suman aproximadamente 700,000 seres humanos sólo en Nigeria, entre 20 y 30 millones de personas a nivel mundial.  El tráfico humano nutre la esclavitud. Y viceversa. Antes se le llamaba “trata de blancas”. Hoy son blancas, negras, morenas, amarillas y de todos colores, en todo el planeta.

Las 300 niñas de Nigeria son rehenes inocentes de terroristas que piden la liberación de otros terroristas. Los presos o la vida de docenas de niñas. Peor que la muerte, la venta. Niñas para vender al mejor postor.  No obstante, declaran los armados que las jóvenes se han convertido voluntariamente al Islam. Se las han arrancado a sus madres a punta de rifles y cuchillos. Y dicen que se han pasado a sus filas, voluntariamente. Las han mostrado en fotografías cubiertas del terror de la burka. Y dicen que se han pasado a sus filas, voluntariamente. El gobierno de Nigeria está casi impotente, aunque la reacción comienza a organizarse con ayuda internacional. Que dé un paso al frente quien quiera poner el pellejo por ellas.

En Nigeria, cuna de los Yoruba, de creencias y leyendas que alzan a las orichas -Ochún, Oyá, Yemayá- a niveles de igualdad con los dioses. El Islam ha barrido con esas adelantadas bondades. El Foro Económico Mundial sesionaba en Abuja en esos días. En protesta, se escenifica la acción terrorista. En respuesta, el miedo de los economistas ante una inminente crisis en el país y regional. “Las niñas tiene que educarse, y las mujeres empoderarse” dicen los expertos, para que cualquier país prospere.  Parecería que, más allá de la prosperidad, es la vida misma la que está en juego si se es una niña nigeriana.

La gente en Nigeria comienza a protestar. El 12 de mayo se dieron diversas manifestaciones en Lagos y en otras ciudades del país. En casi todos los países occidentales, las protestas y las campañas hacen ola. “Bring our girls home” (Que regresen nuestras niñas a casa) dice una consigna. “Free our girls” (Libertad para nuestras niñas) anuncian otras pancartas. Pero son los traficantes dentro de los mismos países occidentales los  que sirven de conducto a la venta de personas, al tráfico humano. Diversas organizaciones internacionales señalan que Nigeria es un emporio de esta trata. En septiembre 2013, la Rapporteur Especial de Naciones Unidas sobre tráfico humano, Joy Ngozi Ezeilo, narró la historia -entre muchas- de una muchacha nigeriana cuyo fatal destino a Italia pasó por Turquía, Serbia, Hungría, Eslovenia, Turín, Milán y París. El tráfico es internacional. También lo tiene que ser la vigilancia.

Esa vigilancia comienza en cada uno de nosotros. Hay una petición en la página web Change.org. Entra en ella, y fírmala.

 

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Published in: on May 14, 2014 at 9:31 pm  Leave a Comment