Toma, toma los míos….

Otro natalicio más de quien sin duda fue la figura pública -histórica- más influyente de nuestra infancia en La Habana de los años cincuenta. El apóstol blanco, su busto en cada patio escolar, su estampa en cada rincón público, su imponente presencia en la plaza principal del país para que no hubiera posibilidad de eregir un apóstol negro que estropeara la imagen hispánica – europea- con que se construyó entre tumbos de naciente república la identidad de la nación cubana. Pobre este hombre, sincero y panteísta, soñador y grandilocuente, machista confeso y racista inconsciente, anti-clerical y libre-pensador, dador y recaudador, riesgoso y arriesgado, que quería echar su suerte con los intocables del planeta a base de versos. Como premio, moriría ahogado en la mala leche de los demás.

“Martí no debio de morir” dice la canción. Mas ése fue su deseo, ése su destino, ésa la consecuencia inevitable de su ideario. Ideario que lamentablemente le ha servido a todo el mundo – comunistas y demócratas, ateos y creyentes, blancos y negros, hombres y mujeres, nacionales y extranjeros, tiranos y populistas- y que por eso puede considerarse defectuoso. O al menos inapropiado para una realidad tan convulsa y violenta -no de ahora, de hace 500 años- como la cubana. Pero nadie es perfecto, ni siquiera Martí.

El hijo de Leonor Pérez debe haber vivido totalmente espantado ante la crueldad de su entorno… ¿Espantado de ser cubano? Quizás.  Muchos le piensan algo suicida. Se dio a la tarea de forjar una patria para otros, porque para él ya era hora y no la viviría…. una patria que exigiría su vida a cambio de la inmortalidad.  No que la quisiera, la inmortalidad quiero decir: creo que le cayó encima como un castigo.  También se equivocó -de buena fe, no tengo duda- en su apreciación de la realidad multi-racial cubana y de los derechos políticos de las mujeres. Quizás también en algunas otras cosas.

Eso de que “ser cubano es más que negro y más que blanco” es un enunciado blanco-supremacista que al pronunciarlo un ciudadano blanco invisibiliza inevitablemente al ciudadano negro, convirtiéndolo en “el otro”. Decir que las mujeres no tenían nada que hacer en la política, aunque la política -por hipócrita y fantoche,- fuese un ámbito casi natural para las mujeres -hipócritas y fantoches-, es el insulto más grande que las cubanas como cubanas podamos imaginar. Duele porque queremos querer a Martí. Duele porque todos esos actos cívicos los 28 de enero dejaron su huella en el subconsciente de la infancia cubana. Duele en mi caso aún más porque fueron muchas las veladas en la Fragua (martiana) a donde me llevaba mi madre a menudo para fijar en mi cerebro y pelo corto un sombrerito de plumas.

Pobre Martí: no te dejan regresar a los estantes literarios, a los anaqueles de poesía, a los archivos de viajes. Ese es tu feliz paraíso, tu habitat natural. Estás condenado al manoseo político, cual maldición inquisitorial. Los que te conocimos antes del ’59 te queremos con tus defectos y con tus virtudes. Quisiéramos rescatarte. Repetimos tus versos, se los enseñamos a nuestros hijos. Los que te conocen solamente a partir del ’59, te odian. O al menos te ignoran. O en todo caso quieren dejarte solo allá en la Plaza, porque el experimento del que eres -según se les ha dicho- autor intelectual, es un callejón sin salida al que hay que encontrarle “la salida”…. No la salida-solución. La salida-estampida.

Para tu consuelo, y a pesar de la debacle, Pilar vive, querido Martí. Sigue quitándose los zapatos para regalarlos a quien no tiene. Sigue caminando descalza sobre las arenas. Sigue espantándose ante la pobreza que lloran las mujeres.  Tu Pilar nos marcó a todas las niñas de la República. Hoy yo -una de esas niñas- los recuerdo a los dos…. Y a mi madre, maestra ejemplar y martiana devota, que me hizo aprender de memoria ese poema interminable cuando yo tenía 4 años. Al hacerlo, despertó mi conciencia para siempre.

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Published in: on January 28, 2013 at 10:47 pm  Comments (1)  

Y sin Dolores, tampoco…

La noticia me ha dejado atónita, como cuando se supo de la también súbita muerte en 2007 de Elisa Vilano Ojeda -nuestra Elly Chovel-, figura protagónica del resurgimiento de la generación Pedro Pan desde Miami.  Elly sucumbió a un aneurisma insospechado. Hace unos días, Dolores Prida se ha ido en un suspiro, a los 69 años, a causa de un infarto que le arrebató la vida antes de llegar a la sala de emergencia de un hospital de Nueva York. The good, they die young, dice la canción sobre Abraham Lincoln, John F. Kennedy y Martin Luther King, Jr.  The good, they die young, digo yo sobre Elly… y sobre Dolores: las buenas, las talentosas, las dedicadas, las incansables….

Fue una persona controversial, Dolores… para muchos, un verdadero pain in the ass.  “Pain-in-the-Ass” Prida, for sure. Había llegado adolescente al exilio en 1961, un viaje que se originó en su Caibarién natal en septiembre de 1943 y terminó -en exilio hasta el final- en la Gran Manzana. (Como yo, era del signo de Virgo). Con el transcurso de los años, fue alejándose de la posición común de los cubanos del destierro miamense, o sea, la posición dura.  En eso fue precursora, una de pocas voces en el desierto. Ahead of her time, no doubt. Imán de insultos y maldiciones. Como pensadora, como creadora, como feminista, se inclinó siempre hacia las izquierdas, si bien fue acercándose hacia el “centro” con el pasar de los años. Su posición nada-común en lo político no la asumió como pose, ni como reto discordante: la asumió desde la honestidad ante todo consigo misma… desde sus principios. No teníamos que estar de acuerdo. Teníamos que respetarnos en nombre de la democrática diversidad.

Tuvimos desacuerdos que nunca se hicieron públicos, pero las dos nos profesamos un respeto mutuo, y en cuando a nuestras luces largas feministas, también admiración. Cuando fungía como editora de la revista Nuestro (1977-1981)  me publicó Diary of a Cuban Christmas. Fue la primera vez que publiqué un texto en el idioma inglés. Más recientemente, iniciada mi labor feminista en pro de las mujeres en Cuba, colaboró y contribuyó a sostener una colectiva de mujeres en Lawton -auspiciada por Red Feminista Cubana- cuyas asociadas eran viejitas de la tercera edad que no tenían siquiera una pensión, ni tampoco hogar. ¡En Cuba, supuesto paraíso femenino terrenal!

Su obra literaria en teatro queda para la historia de las letras cubanas del exilio y deja numerosas reseñas y bellos recuerdos. En Repertorio Español, la compañía de teatro en español de mayor renombre en Estados Unidos, radicada en Nueva York, se dio a conocer gran parte de su dramaturgia: Beautiful Señoritas,1977; Beggar’s Soap Opera, 1979; Coser y Cantar, 1981; Pantallas, 1986; Botánica, 1991; Hola Ola!, 1996; Casa Propia, 1999; Four Guys Named Joséand Una Mujer Named Maria, 2000.  Por las nubes debe andar Dolores buscando a su amigo Gilberto Zaldívar, director-fundador de Repertorio.

Obtuvo la Beca Cintas y la beca CAPS de Nueva York, ambas en 1976. Fue laureada con un doctorado Honoris Causa de Mount Holyoke College en 1989. Su vida no fue tan sencilla como “coser y cantar”… Lo que logró, lo logró a pulso, y lo hizo con empeño y convicciones. Se le va a extrañar. Faltará la voz crítica, polémica, sin pelos en la lengua, osada, jocosa, multicultural, progresista, latina… humana y cubana en el mundo periodístico y literario.  Pero estoy segura de que buscará una laptop en el más allá, la conectará a un intergaláctico relámpago, y en alguna nebulosa montará escenario… con su socio Gilberto.  ¡Buen viaje, Ms Pain-in-the-Ass -aka Dolores- Prida, wherever you are!

Published in: on January 21, 2013 at 9:41 am  Leave a Comment  

Ajuste o no ajuste: That is the question!

Con las nuevas regulaciones migratorias que entrarán en vigor en unos días en Cuba, vuelve al tintero el tema de la Ley de Ajuste Cubano. ¿Se elimina o se mantiene? Hay docenas de comentarios en las redes sociales sobre qué es un refugiado político, y la pregunta obligatoria que muchos se hacen es si los cubanos que han llegado en los últimos años -digamos, del ’90 para acá- son refugiados políticos o inmigrantes económicos. Y de ahí se desprende la opinión de que el que llegó hoy y regresa a Cuba de visita mañana, no califica para el estatus de refugiado político, y por ende para el “ajuste”.

Siempre ha habido una gran confusión entre lo que constituye el asilo político y lo que es venir a Estados Unidos y “quedarse” sin requisito de ser un “perseguido” del régimen cubano. La Ley de Ajuste no se hizo para el asilo político. El asilo político es otra categoría y para obtener ese estatus hay que poder probarlo. Pero la Ley de Ajuste es para darle estatus permanente al cubano y cubana que logra llegar a la Yuma, y que quiere desarrollar su vida y la de su familia en libertad. Te invitan, te dan permiso de salida, te lo aprueban en la SINA, y llegas al aeropuerto de Miami.  Y al año -a los 10 meses- comienzas a tramitar tus papeles. A vivir a Cuba de nuevo, ¡ni soñando!  A visitar familiares, hijos, madres, hermanos, amigos: Sí, ¿por qué no?   Regresar a Cuba de visita no contradice las condiciones del ajuste.  El hecho de que los que salimos de Cuba antes de 1980 al exilio no hayamos podido regresar a enterrar un padre, a ver un hijo -ni tan siquiera llamar por teléfono, enviar medicinas, invitar a un familiar a que viniera de visita-  porque no había mecanismos para ello, no quita que, por inhumano y cruel, se celebre la posibilidad de mantener los vínculos y tirarle un cabo al que se quedó del otro lado.

Todos los cubanos -excepto los agentes que el gobierno cubano infiltra- son refugiados-en-potencia de un sistema político impuesto y obligado, sin garantías constitucionales al individuo. Todos están huyendo de un sistema totalitario, un sistema y gobierno que EE.UU. tiene proscrito y catalogado como enemigo y promotor del terrorismo internacional. Escrito está en la propia Constitución socialista cubana que los derechos otorgados al ciudadano dentro de dicho documento quedan anulados y supeditados al derecho de la Revolución – del Estado Socialista- a existir. ¡¡ Verbatim !!

Una persona en la Isla no tiene que sentirse perseguida. Lo que hay que sentirse es bloqueado, y de hecho, la mayoría se siente así. Bloqueado en todo sentido: bloqueado en la imposibilidad de lograr lo que en EE.UU. llamamos “la vida, la libertad y el logro de la felicidad”. La economía y la política van de la mano en un régimen comunista. No hay que ser un perseguido político para rechazar ese sistema y aspirar a otras opciones. Dicen los más críticos en el exilio que estos cubanos no rechazan el sistema cubano, que no tienen conciencia política, que sólo vienen a EE.UU. por razones económicas.  No es tan sencillo, ni es justo explicarlo con argumentos simplistas.

La percepción de la realidad es una construcción cultural y semántica, y la hace, la crea, la condiciona la información que uno recibe, o la que desde el Poder se le impone al individuo. Los cubanos no saben que el Che fue un asesino en serie, un genocida, que hubo -que todavía hay- un presidio político. No saben cómo es la medicina o la educación en un país libre, y no digamos en Estados Unidos, sino en Suecia, República Checa, en la misma España. Los cubanos y las cubanas no saben hasta qué extremos de abuso y explotación son objeto, como trabajadores, como entes pensantes, como seres humanos. Los que deciden incorporarse a la oposición, a la disidencia, son seres intelectualmente excepcionales, de luces largas, de percepción analítica casi clarividente. Esos son los perseguidos activamente por razones políticas.  Y son los ínfimamente menos, como suele ser en todas partes. Los demás -la mayoría- no están menos atropellados, aunque no lo entiendan de esa forma, porque sus derechos humanos y civiles están bloqueados por el propio sistema.

Las relaciones entre EE.UU. y Cuba han estado marcadas y definidas durante 50 años por diferencias de índole política. Por tanto, el trato que EE.UU. debe continuar dando a los que huyen de Cuba hacia sus costas, por cualquier vía, también debe continuar siendo de índole política hasta que el régimen totalitario desaparezca y haya cambios democráticos en el país. Lo escribí cuando se adoptó la injustísima política de “pies secos, pies mojados”, implementada por la administración de Bill Clinton en 1995, después del patatús cubano-americano y gringo ante la crisis de los balseros de 1994, que trajo a la Florida más de 30,000 cubanos luego del bochornoso capítulo de reconcentración en la Base Naval de Guantánamo.

Lo dije entonces y lo sostengo ahora: Si el estatus quo entre Estados Unidos y Cuba es político, el trato hacia los cubanos tiene que ser político. Hay que mantener vigente la Ley de Ajuste Cubano, y dicho sea de paso, eliminar la práctica de “pies secos, pies mojados”, que viola los derechos garantizados en la Declaración Universal de Derechos Humanos que estipula que ninguna persona será devuelta al territorio -ni siquiera a la frontera- del país de donde huyó.

Published in: on January 11, 2013 at 5:19 am  Comments (1)  

De Galileo, a Locke, a Jefferson, a JFK

Un día como hoy, el 8 de enero de 1642, murió en Italia el gran Galileo Galilei (1564-1642). Murió estando aún bajo arresto domiciliario luego de que la diabólica -genocida- Inquisición le juzgara y hallara culpable de herejía. ¿Cuál herejía? Su propuesta -totalmente basada en la obra de Nicolás Copérnico (1473-1543) – de que la Tierra giraba en torno al Sol, y no el Sol en torno a la Tierra. Galileo echaba abajo con su planteamiento sobre la veracidad del heliocentrismo de Copérnico el mundo geocéntrico que defendía a ultranza la Iglesia de Roma. ¡Abajo el oscurantismo y la superstición! ¡Abajo la represión de la ciencia y del pensamiento libre! ¡Abajo los inquisidores, los fundamentalistas, los totalitarios, tanto teológicos como laicos!

Nuestra suerte en Occidente se abre paso con la Ilustración y el pensamiento del inglés John Locke (1632-1704).  Ah!!!  Los beneficios de ser inglés -y calvinista-, en el Siglo 17, lejos y a salvo de la mano tenebrosa de Roma. Locke y los pensadores de la Ilustración sientan las bases de la separación entre religión y civitas, y por consecuencia, de la sociedad moderna seglar.  A 100 años de la muerte de Galileo y del nacimiento de Locke, surgirá ese otro cerebro que fue Thomas Jefferson (1743-1826), quien en enero de 1802 planteara abiertamente la separación de Iglesia y Estado.

Este concepto, ya plasmado en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, es lo que ha hecho posible el desarrollo ilimitado de la sociedad norteamericana y la prosperidad de todos los inmigrantes y refugiados que a sus puertos han llegado. Ningún país como éste, inspirado y fundamentado en el derecho del ser humano a vivir libremente en un estado de garantías inalienables y a alcanzar sus sueños y su felicidad –life, liberty and the pursuit of happiness– es mejor ejemplo del privilegiado beneficio de esa separación entre dogmatismo teológico y destino personal.

Esta es una breve nota, inspirada por un comentario hoy en Facebook  de mi colega Chiqui Reyes Gavilán, donde nos cuenta que  en los útimos años, los astrofísicos han descubierto, mediante nuevas tecnologías como el telescopio espacial Kepler de la NASA, más de 1,500 planetas que orbitan en torno a otros soles.  Según los científicos, en la Vía Láctea solamente, puede que haya unos 400,000 planetas adicionales…. Y, según el Dr. Seth Shostak, astrónomo-en-jefe del Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI por sus siglas en inglés), si se multiplica esa cifra por los 100,000 millones de galaxias adicionales que conforman el universo, existen tantos mundos similares al planeta Tierra como hormigas en un hormiguero.  Vaya: ¡¡ jonrón cósmico con las galaxias llenas !!

¿Y qué tiene que ver todo esto con el “sin mujeres no hay país”?  Tiene todo que ver: sin esa separación de religión/iglesia y estado, no hubiera surgido el campo de los derechos humanos, y por ende, de los derechos de la mujer. La misma Inquisición que condenó a Galileo por herejía, sentenció a cientos de miles de mujeres a las hogueras de Europa acusadas de fornicar con Satanás y de ser brujas. Geocentrismo, misoginia y femifobia: ¡todo mezclado!  Sin separación no habría mujeres libres. Sin separación, no habría país.

Gracias, John F. Kennedy, por iniciar el programa espacial de Estados Unidos en 1962.

Gracias, Thomas Jefferson, por la separación…. Gracias, John Locke, por tus luces largas…. Gracias Galileo Galilei, por tus firmes convicciones.

Published in: on January 8, 2013 at 8:49 am  Comments (1)  

Otro aniversario más

Hace exactamente 54 años, las vidas de seis  millones de cubanos dieron un giro de 180 grados. Yo acababa de cumplir los 10 años en septiembre. Cursaba el 5to grado en las Dominicas Americanas del Vedado, y vivía -con mis padres, mi abuela materna, mi madrina y un tío soltero-,  en un moderno apartamento del barrio Ensanche de La Habana, a unas cuadras del Castillo del Príncipe, y en la esquina de la Quinta de los Molinos. Al doblar, en Luaces y Carlos III, estaba la panadería La Antigua Chiquita. Las galleticas de hojaldre más exquisitas del universo se hacían y vendían allí; entre mi abuela y mi padre forjaron mi hábito de comer ésas y otras delicias.
A los 10 años montaba bicicleta en la calle con la muchachada del barrio -casi todos varones- y era un lince sobre patines. Investigación submarina, Annie Oakley, y El llanero solitario eran  de diario disfrute, al igual que Radio Kramer, punto fijo en el dial de la radio con la contagiosa música de Bill Hailey y sus Cometas, Paul Anka, Neil Sedaka y Johnny Mathis, con quienes aprendimos más inglés  -a ritmo de rock-n-roll y “the blues”- que con los textos de Tom is a boy and Mary is a girl que usábamos a diario en la escuela. La vida era casi un sueño.  Y llegó el Comandante y mandó a parar.
Hace 54 años, en toda la Isla de Cuba, se hicieron presente hombres barbudos con rosarios al cuello. Se hizo presente un ejército de milicianos -y milicianas- cuya única legitimidad era la afiliación revolucionaria. El mundo conocido hasta ese momento colapsó en menos de un mes, y el Comandante, mediante un disimulado golpe de estado contra los otros líderes y movimientos anti-batistianos, se instaló en el Poder. Elecciones y partidos políticos ¿para qué? Armas ¿para qué? Iglesias y colegios de monjas ¿para qué? Clase media y poder adquisitivo ¿para que? Propiedad y comercios privados, ¿para qué? Americanos ¿para qué?
El caudillo se declaró defensor de la dignidad nacional y rescatador de la soberanía contra la corrupción de la supuesta mafia yanqui, para instalar su propia mafia gallego-cubana, vitalicia e inapelable, que perdura hasta el día de hoy. El espíritu de Valeriano Weyler se instaló en el Palacio Presidencial, y retomó inquisición y reconcentración para la reconquista -revancha anti-americana- por todas partes. Así comenzó la tortura pública de todo un pueblo mediante insoportables discursos de 8 y 9 horas en la Plaza Cívica, ahora re-nombrada Plaza de la Revolución.
Mi abuela Carmen, que apoyaba el cambio, un día de 1960 se paró ante la pantalla y le gritó “¡Mentiroso! ¡Mil veces mentiroso!”  Y con la misma apagó el televisor. Mi padre, que había sido ortodoxo, que había vendido bonos del 26 de julio “cuando Esteban Ventura se paseaba por la calle Neptuno y entraba en La Casa Cofiño a medirse conmigo sus trajes”, la siguió hasta el comedor. “Vieja, por mal camino vamos”. El camino sería el del presidio, el del paredón, el del ostracismo, el de la censura,  el del destierro. Ese -el destierro- fue el rumbo que escogieron mis padres. Yo, y un primo de seis años, encabezamos solos  el éxodo. Y aquí seguimos, medio siglo más tarde. Un día como hoy comenzó el desmembramiento de ese próspero y moderno país hacia las ruinas. Valeriano Weyler sigue jodiendo la vida de ahora 11 millones de cubanos. Y la mafia gallego-cubana se perpetúa. Desde esta orilla, sólo podemos observar aterrados cómo se apuntala el castrismo eterno.
Published in: on January 1, 2013 at 10:29 pm  Leave a Comment  

Santa Bárbara, la violencia contra las cubanas, y el mal padre

El espacio cibernético está repleto de denuncias, artículos, enfoques y noticias sobre la violencia contra la mujer, su prevención y la campaña de los 16 Días en contra de la Violencia de Género.  ¡Mucho se ha progresado! ONU-Mujer se pronunció con firmeza al respecto, aunque su embajadora, la cantante mejico-americana Julieta Venegas se unió a artistas cubanos en un concierto en la isla y no dijo ni pío sobre la violencia gubernamental que sufren las opositoras independientes y las parientas de opositores y activistas de derechos humanos en el paraíso castrado.

Julieta Venegas – ONU-Mujer- no mencionó el presidio político donde padecieron los peores atropellos unas 8,000 presas políticas en los años sesenta. No mencionó a las trece cubanas fusiladas en aquellos mismos años en que el argentino asesino aprobaba y ordenaba las ejecuciones en la prisión de La Cabaña. No mencionó a las tres niñas, 10 jovencitas y tres mujeres adultas ahogadas a manguerazos en el ataque al indefenso remolcador “13 de Marzo” en julio de 1994. No mencionó las golpizas que se infligen -bajo órdenes oficiales- contra las Damas de Blanco y sus grupos ciudadanos de apoyo, y tampoco mencionó los golpes dados durante años a su líder Laura Pollán, que eventualmente le causaron la muerte en 2011.  Nada de eso se mencionó en el concierto oficialista en el que participó la embajadora de ONU-Mujer en su visita a La Habana. No es necesario decir que tampoco denunció la violencia doméstica que es rampante en Cuba, no qué va, sería una ofensa para el liderazgo heredero del vergonzoso “Comandante-en-Jefe: Ordene” y para los ya-octogenarios machangos que ostentan el Poder desde hace casi 54 años.

¿Y qué tiene que ver Santa Bárbara con todo esto? Les diré: hay que rescatar a Santa Bárbara para la causa justa de la libertad y la no-violencia que merecen las cubanas. Por razones del necesario sincretismo religioso que hizo posible que los esclavos mantuvieran sus ritos y su fe, y sin que haya ninguna mala intención en ello, Changó se “apropió” de Santa Bárbara, y se opacó el sexo y la historia de esta joven nacida en la actual Turquía (Asia Menor) en el siglo III de nuestra era, cuya corta vida es ejemplo incomparable de la violencia milenaria contra la mujer.

¿Quien fue esta niña Bárbara, tan familiar y sin embargo tan ajena para los cubanos?  Fue una princesa, hija de Dióscoro, un noble sanguinario y déspota, que la encerró en una torre como castigo cuando Bárbara se negó al matrimonio planificado por su progenitor con un príncipe pagano. Barbarita quería ser cristiana…tenía ideas propias, voluntad propia, voz propia. Se hizo bautizar, y practicó su cristianismo. ¡Maldición a su desobediencia!  Al Padre-en-Jefe había que decirle “¡Ordene!”  El energúmeno patriarca la torturó durante días, la arrastró por sus predios tirada de caballos, la quemó, la mutiló, y finalmente la decapitó él mismo con su espada. Cuenta la leyenda que minutos después de la ejecución, un rayo fulminó al padre verdugo…. iniciando -me imagino- la tradición del “¡Mal rayo te parta” !!!

¿Qué es esta niña santa y mártir sino un capítulo de espanto de la violencia patriarcal contra la mujer?  Hay que rescatar a Santa Bárbara como patrona de las mujeres golpeadas, torturadas, mutiladas y asesinadas. Hay que rescatarla como protectora de las hijas víctimas de un mal padre.  Con permiso de los santeros y del poderoso Changó de nuestros afrodescendientes: Santa Bárbara reclama su identificación correcta de sexo para convertirse en símbolo de la no-violencia de género. Y ese rescate ha de comenzar entre las cubanas.

Mi amiga, la periodista Ena Curnow, y yo nos hemos dado a la tarea de confeccionar un recuento del Mal Padre-en-Jefe de las cubanas.  Así se titula el libro en el cual trabajamos en estos momentos: The Bad Father: Fidel Castro and the Girls and Women of Cuba/El Mal Padre: Fidel Castro y las niñas y mujeres de Cuba. ¡Que Santa Bárbara nos alumbre y proteja en esta ardua labor!

Published in: on December 5, 2012 at 11:50 pm  Comments (3)  

¿Hasta cuándo recibiremos golpes?

El 25 de noviembre se observó – como desde el año 2000 – el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer. Ese mismo día comenzó la vigésima segunda jornada de solidaridad con esta causa: los Dieciséis Días de Activismo en contra de la Violencia de Género, iniciativa iniciada en noviembre de 1991 por el Centro para el Liderazgo Global de la Mujer/Center for Women’s Global Leadership localizado en la Universidad Rutgers, en New Jersey. Yo fui testigo de aquellos principios, como miembro de la comunidad académica de Rutgers, al igual que de la campaña para ampliar la Declaración Universal de Derechos Humanos con la inclusión de un documento titulado Los Derechos de la Mujer Son Derechos Humanos.  El motor detrás de esos 16 días fue mi colega, la doctora Charlotte Bunch, un verdadero pilar entre los pilares del activismo feminista norteamericano.

Los 16 días -que en la actualidad observan las organizaciones no-gubernamentales en casi todos los países miembros de ONU- tienen como objetivo vincular la atención y el activismo mundial en contra de la violencia de género entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

¿Cuál es la definición más aceptada sobre la violencia en contra de la mujer?

La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer reconoce la desigualdad entre hombres y mujeres, y fue adoptada por la Asamblea General de ONU en 1993. La Declaración sostiene que: Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privaci6n arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada, constituye específicamente violencia de género.

En la Declaración también se incluyen:
1. La violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia y en la comunidad, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer;
2. La violencia perpetrada por otros miembros de la familia;
3. La violencia relacionada con la explotación;
4. El acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares;
5. La trata de mujeres;
6. La prostitución forzada, y
7. La violencia perpetrada o tolerada por el Estado.

Violencia en Cuba es, hoy por hoy, el arresto arbitrario de mujeres opositoras; el hostigamiento y la violencia verbal y física que sufren las Damas de Blanco a lo largo y ancho de la isla por parte de las Brigadas de Respuesta Rápida que moviliza el gobierno cubano;  la muerte de la opositora pacífica Laura Pollán hace un año; el arresto sin instrucción de cargos de la activista afro-descendiente Sonia Garro; el acoso a las blogueras independientes, y particularmente el que recibe Yoani Sánchez; las presiones que el régimen impone sobre juristas como Laritza Divergent y otras colegas, por defender los derechos ciudadanos que rezan en la Constitución de la República.

Tenemos 16 días para conversar sobre la erradicación de la violencia contra la mujer. Sirva esta columna de hoy como la primera sobre el tema.

Published in: on November 26, 2012 at 11:35 pm  Comments (1)  

Duele… pero hay que decir más.

Son pocos los padres y las madres de los niños y niñas “Pedro Pan” que quedan vivos. Ayer justamente hablaba con mi amigo Mario Bencomo -entre los mejores artistas plásticos de mi generación- un John o Michael de los que llegó solito a España. Mario me confesó que él sí se identificó con el niño gigante de bronce instalado frente a la Torre de la Libertad. “El sufrimiento que representa” me aclaró, “lo viví yo en las calles de Madrid, con mi maletica cuadrada a cuestas”. Mario me anima: “Has suscitado el debate…”  La anciana madre de Mario vive aún. “Habla sobre esto con ella, amigo mío” le dije anoche. “Que no se quede su historia sin contar”.

Otros comentarios -por email y en este mismo espacio- me llegaron de Wendys y de otras amigas cuyo exilio no comenzó via un vuelo al País de Nunca Jamás. Las reacciones de ellas al blog de ayer indican que las cubanas que hoy vestimos canas coincidimos en que el niño gigante no representa la experiencia integral de Pedro Pan. Pero recibí  un comentario de mi compañera de orfelinato, Elvira Surós, que expresa un sentir que no se toca muy a menudo: que los verdaderos héroes de Pedro Pan fueron las madres y los padres que pusieron a sus hijos e hijas en el avión hacia un lugar más seguro, lejos de los peligros revolucionarios.

¡Inocentes, nuestros pobres padres!  De eso casi no se ha hablado. Mi amiga, la sicóloga Margarita García, de la Universidad de Montclair en New Jersey, inició hace unos años un estudio para documentar la vivencia de padres y madres Pedro Pan. No logró muchas entrevistas, ni las mínimas necesarias. Recuerdo bien su desencanto.  El silencio de tantos cubanos y cubanas nos hace pensar que dolía demasiado abordar este episodio desde la experiencia de quienes tomaron la difícil decisión de lanzar a sus hijos e hijas hacia un incógnito de duración impredecible.  Pero, ¿era ese “incógnito” para ellos un espacio desconocido como tal?

Mis padres, para poner un ejemplo, jamás hablaron del asunto. Sí recuerdo perfectamente los gritos de mi madre cuando al fin supo mi paradero, tres semanas después de mi partida. Fue por teléfono. Para ese entonces, yo estaba recién llegada al orfelinato Queen of Heaven, en Denver, Colorado. ¿Orfelinato?  ¿ORFELINATO? ¿Y dónde estaban las monjas dominicas que debieron haberme recibido en el aeropuerto y a cuyos colegios privados debía ser enviada? A mi madre le dio un colapso nervioso en La Habana mientras esperaba una visa de tránsito por México que pudiera reunificarnos del lado de acá. Había desterrado a su hija a la beneficiencia católica norteamericana, a un orfelinato, en casa del mismísimo carajo. ¿Qué pasaría si no la veía más?

Jamás se mencionó la palabra “orfelinato” en La Habana circa 1961. Jamás se mencionó “familias adoptivas” ni mucho menos “reformatorios”. Jamás se habló de Iowa o Kentucky, de Nebraska o Albuquerque. Jamás se pensó en un exilio permanente. Aunque el reciente acercamiento a varias compañeras de primaria, compañeras de las Dominicas, que también son Wendys y fueron desperdigadas por todo el país, confirma la experiencia paralela y común, hablo aquí por mi propia experiencia solamente: mis padres me enviaron a Estados Unidos confiados en que seguiría bajo la tutela de las monjas dominicas americanas.  ¿Cómo fuimos a parar -yo y miles de adolescentes cubanos más- al sistema de orfelinatos y foster homes que en aquel momento ya estaba en quiebra?  ¿Fuimos los 14,048 Michaels, Johns y Wendys la tabla de salvación financiera de esas instituciones decrépitas durante los cinco o seis años adicionales que se mantuvieron abiertas?

Esa fue la gran ignominia de la Operación Pedro Pan. ¡Qué conspiración de la CIA ni qué ocho cuartos! Lo imperdonable es que los organizadores y coordinadores de Pedro Pan en La Habana le mintieran a más de 20,000 madres y padres sobre los destinos reales de sus adorados hijos.  ¿Quién y dónde comenzó la mentira? Dos años después de llegar a Estados Unidos, mi madre sufrió un segundo colapso nervioso. Mi madre, toda una doctora en pedagogía, abnegada educadora, sargento de caballería hogareño y roble de la familia, lloraba inconsolable sentada en la tapa del inodoro suplicando que no la enviaran a la escuela. “Por favor, no me obliguen a ir a esa escuela….” Mi pobre padre pensaba en la escuela en Brooklyn para alumnos con problemas de disciplina, donde habían contratado a mima para enseñar español. No, no era ésa la escuela de su desvarío… ni la número 8 de Guanabacoa que había sido su cantera hasta 1960. Era la asociación de su única hija en un orfelinato lo que le había robado su ecuanimidad.

¡Maldición a los que mintieron, a los que escondieron las verdades! ¡Maldición, aunque muchos de nosotros hayamos triunfado! ¡Maldición, aunque hayamos escapado del comunismo! Mi amiga Elvira tiene razón: ¡Es a nuestros padres y a nuestras madres a quien hay que eregir un monumento gigante frente a la Torre de la Libertad!

Published in: on November 14, 2012 at 7:16 am  Comments (2)  

Las invisibles Wendys de Pedro Pan

Para Ermitas Ramos, mi madre, que hoy día 13 de noviembre hubiera cumplido 90 años. Gracias, mima, por la vida y la esperanza….

Un niño gigante, paraplégico, de aspecto helado y textura impenetrable, cabizbajo y afligido, con muletas y pesado bulto sobre sus espaldas se ha hecho presente en la ciudad de Miami. Lo han instalado como homenaje a los 14,048 niños que llegaron a Estados Unidos en la llamada Operación Pedro Pan entre diciembre de 1960 y octubre de 1962.  Es una escultura, una estatua eregida en homenaje a una experiencia única y sin precedentes en este continente – el éxodo de menores no acompañados por sus padres- que se une a un monumento anterior localizado en la Avenida 13 del South West de Miami. Loable la idea de recordar el acontecimiento histórico con una obra de arte público. Lo que no puedo imaginar es a quién se le ocurrió aprobar la propuesta de escultura que ahora hiere la vista de los transeúntes en el downtown de Miami y desinforma sobre el acontecer de ese éxodo masivo.

Yo llegué a Estados Unidos el 20 de octubre de 1961 en la Operación Pedro Pan. Soy una entre miles de Wendys -de invisibles Wendys- que volamos en Cubana de Aviación hacia un refugio temporario, con una maletica portadora de tres mudas de ropa, un abrigo, libros de piano -que me fueron confiscados durante el chequo en el aeropuerto de Rancho Boyeros- y algunas fotografías. No era aquel viaje una ruptura permanente. No era ni remotamente el destierro. Era más bien una especie de vacaciones en el Norte, apenas un paréntesis que iba a salvarnos del peligro inminente de ser enviados a Moscú, a Praga o a Berlín en supuestas becas de estudio, en contra de la voluntad de nuestros progenitores.  Era un compás de espera mientras se resolvía la problemática política del país con la “caída” de Fidel.  Acuñados nuestros pasaportes con la famosa visa waiver, salimos del país con documento de nuestros padres que autorizaba nuestra salida, el récord de vacunas, y el permiso de inmigración del Estado cubano. No fuimos en ningún momento objeto de secuestro alguno, ni de la famosa CIA, ni de nadie. Miente el gobierno de Cuba descaradamente, y mienten los que se hacen eco de su propaganda: la salida de 14,048 niños cubanos fue abierta, autorizada, y celebrada por el gobierno revolucionario, porque se anticipaba que detrás de nosotros saldrían 28,000 adultos dueños de casas y de negocios cuyos bienes se repartirían como botín de guerra entre los nuevos dirigentes. ¡Si alguien secuestró nuestras vidas, fue el propio gobierno cubano!

Pero ése no es el tema de este blog. El tema de este blog es una escultura horrenda que deforma lo que fue la experiencia colectiva de 14,048 niños cubanos, e invisibiliza -para no cambiar- la presencia de nosotras las niñas – las Wendys- de esta historia. Pobre Elly Vilano Chovel, que tanto luchó por esa presencia. La experiencia Pedro Pan no puede representarse mediante discapacitación y muletas, o con torpes pasos con el hogar a cuestas, o sólo con tristeza y pesimismo. Sí, fue una experiencia brutal en algunos casos, enajenante en otros, traumatizante para muchos, quizás para todos. Pero la Operación Pedro Pan -de Johns y Michaels y Wendys- es una historia de optimismo y esperanza, de triunfos personales, de sobrevivencia del espíritu, de familias re-ensambladas, de nuevos significados de cubanidad, de vidas, carreras, servicio y creación logrados durante los últimos 50 años por aquellos baby-boomers cubanos que hoy somos abuelos, senior citizens y alcanzamos la edad del Medicare.

Rechazo las muletas, el bronce denso e insensible, el bulto pesado, la vista enterrada en el suelo, la minusvalidez y la torpeza de esa escultura.  En su lugar, propongo una espiral gigante, una espiral de niños y niñas, cogidos de la mano, volando hacia el futuro, hacia la libertad, hacia los cielos. Si quieren ponernos lágrimas, que las pongan. Si quieren ponernos sobresalto o risa, también. Pero niños y niñas en ascenso hacia una nueva vida, cogidos de la mano incluso de figuras adultas que representen a los padres y a las madres cuyos destinos rescatamos al obligarlos de una forma u otra a salir tras nosotros y a dejar atrás el infierno.  Ese es el mejor y más exacto homenaje y símbolo que pueda quedar de la Operación Pedro Pan.

Published in: on November 13, 2012 at 6:03 am  Comments (9)  

El perdón, la resurrección y la vida perdurable

“Creo en… el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida perdurable. Amen”.  Así termina una de las principales oraciones -y afirmaciones de la Fe- dentro del repertorio católico – el Credo- tan importante como el Padre Nuestro y el Ave María.  Ahora que el Papa Benedicto XVI se apresta a visitar Cuba, corren los rumores y especulaciones en torno a la figura de comandante-en-jefe, su posible arrepentimiento en confesión ante el pontífice, y su reinserción en el seno de los fieles. Se habla de conversión, pero no se trata de eso. Fidel Castro es un católico bautizado, confirmado, confesado, comulgado y matrimoniado dentro de los preceptos de la Iglesia Católica. Su campaña anticlerical en Cuba, a partir de 1959, la expulsión del país de sacerdotes y monjas, la confiscación de los bienes de la corporación vaticana -iglesias, escuelas, hospitales, asilos- y su gestión por borrar toda presencia cristiana de Cuba mediante el materialismo dialéctico de Marx, Lenin y Compañía, habrán resultado en su excomunión -pena máxima en la era pos-inquisitorial católica- por parte del Papa Juan XXIII en 1962. Pero a los efectos, Fidel infidelis continúa siendo parte de la familia católica, hereje sin duda, pero parte de la familia. Alguien que ha sido ex-comulgado y regresa contrito, nunca es un converso: en todo caso, es un repatriado a la Fe…. Converso es quien, profesando otra religión, o ninguna, se convierte -literalmente- a otra. Eso de “la fe de los conversos” es equivalente a “más papista que el Papa”… No hay nada confirmado respecto a lo que sucederá en La Habana entre Ratzinger y Castro-Ruz, pero el perdón de los pecados -crímenes, mentiras, asesinatos, violaciones, robos, adulterios, profanaciones, torturas y apostasía-, es parte del repertorio posible, ya que hasta el peor de los pecadores es merecedor -según el dogma- de la clemencia divina.  Suyas también serán la Visión Beatífica y la eternidad en el reino de los cielos. A la Iglesia le dará muchísima alegría la repatriación del “hijo pródigo”. Será como el espaldarazo que en el año 313 AD dio el emperador Constantino al cristianismo, cristianizando así el Imperio Romano. Con el retorno de Castro al rebaño de la Iglesia, el Vaticano pretenderá romanizar a toda Cuba… ¡Que se cuiden los santeros, los evangélicos, los Testigos de Jehová, los judíos, los budistas y los que opten por permanecer ateos! ¡Que no nos sorprenda nada de lo que nos queda por ver! ¿Sangriento tirano? No, qué va: oveja descarriada, educada por la élite [jesuita] de la docencia católica -que también me educó a mí, dicho sea de paso, muchos años después, en exilio. Al fiel Fidel se le dará la bienvenida y se le concederá el perdón de los pecados, la bendición de los Apóstoles, los Santos Oleos -cuando toque el momento- , la resurrección de la carne y la vida eterna, amen amen amen… ¿Cuál será su penitencia cuando se tome en cuenta la interminable lista de actos contra la humanidad y la Fe?  Esa respuesta no puede adivinarse: sólo la tiene el confesor, en este caso, el propio Benedicto. En La Habana repicarán las campanas de la Catedral para acoger de nuevo al anciano entre los creyentes. El cardenal y el arzobispo temblarán de júbilo, mientras desde sus tumbas, Monseñor Pedro Meurice y el Padre Miguel Angel Loredo -ex preso político del castrismo- contemplarán la farsa. La mejor palabra para describir este circo nos la da el idioma inglés: A travesty!

Published in: on February 10, 2012 at 3:22 pm  Comments (1)